Hoy parecía ser su día de mala suerte, era el día en el que recibía mi dichoso boletín de notas. No muy buenas debían de ser puesto que a diario no suelo hacer nada. Ansiosa y con muchos nervios esperaba a que mi tutora, Josefa me las entregase. Solo pensaba en los que iban a decir mis padres cuando escuché, ¿Petunia? A lo que asustada me levanté con la cabeza baja y arrastrando los pies me dirigí a la mesa de Josefa. Pensé unos pequeños instantes en si mirarlas, pero decidí que Almu mi compañera y amiga desde hace tiempo las mirase antes que yo, y según su cara ya mirarlas yo. Murmuré: Mierda, lo sabía las sociales, si es que lo sabía, pero es que esta vieja que se cree que a mi me interesa la historia que vivió ella amargada hace miles de años. Se giró hacia Almu, y nada extraño en sus notas observé solo que no bajaba del notable, como de costumbre. A la salida del colegio hablaba con mis amigas y como de costumbre me preguntaban sobre mis notas, de lo que yo no quería saber nada, pero tenía que contestarles.
De camino a su casa y sola como casi siempre se iba lamentandome de que debía haber estudiado a diario, por lo cual me propuse aprobar y con buenas notas.
Pensando en la charla de sus padres que le iba a caer tropezó con pie, era él Fer ese chico al que tanto amaba.
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